
CARGA Y DESCARGA
Pienso echar, mi barca, al mar;
el tiempo, espera en la orilla
junto a mi alforja, enmohecida,
desflecada por sus grietas.
Aún perdura el secano
y, no es posible otra carga,
que hojarasca y flor marchita.
Vergüenza, me daría llegar;
digo al tiempo,
que tenemos que esperar
a que reposen las olas.
Es táctica dilatoria,
pero pétalos heridos y mil hojas
amarillas,
caen y vuelan, cual pavesas,
al soplar el huracán.
¡Vente ya…
tanto mirar al vacío!
(¡siempre increpando el tic-tac!).
¿No oyes la barcarola,
acordes de canción lejana,
que llega desde la otra orilla?
¡No te puedes demorar.
Navega pronto en tu barca,
¡que la tienes que cantar!
Antonio C. Rodríguez Armenteros
Comentarios recientes