Antes de tenerte en mis versos,

he de alojarme en tu dicha;

buscaré tu mirada apartada

y habitaré en tus ojos;

asentirá, a mi deseo, tu sonrisa,

saciaré mi sed, en tus labios…

y, la senda llana, sedosa,

de tu piel,

será la guía de mi tacto,

sorprendido e inquieto.

Entonces,

habrás inspirado

en estrofas,

el clamor de mis sueños.

 doctorpoeta