
Anoche soñé con el bisturí que quería amputar la gangrena del mundo. A punto de anestesiar, lo amarraron por los polos y, a a la mesa me acerqué. Para no cortar lo sano, marcar la zona a extirpar, con exactas coordenadas, se me hubo confiado…
Sonreí a la frustración: Nunca llegó el cirujano y tu beso me despertó.
¡Nueva cita se le ha dado!
doctorpoeta
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