
Mi yo, campante por su existencia, procesa su parte circunstancial, simple y moldeable, para usufructo de su esencia inmaterial. En el ensayo, la energía neuronal (materia) se repone para impulsar el discurso de las ideas.
Su lado dócil se subroga para que se prolongue, en tiempo y espacio, la sincronía del circuito.
Buenos días para seguir pensando
doctorpoeta
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