
¡NO MÁS SEXO CHABACANO!
La ortodoxia, en la práctica del sexo, pasa por conocer sus objetivos: Además de su función biológica, conlleva una importante finalidad psicológica; los agentes (nunca tendrían que ser pacientes) han de actuar con altruismo emocional deseando, mucho más, dar satisfacción que recibirla: consolidarían su lazo afectivo a través del mutuo agradecimiento, agraviando la ultrajante sumisión. Lo contrario es lancinante, por perjudicial, y obsceno.
doctorpoeta
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