Es muy importante saber interpretar, para transmitir los principales conceptos y conseguir una transición adecuada, de la infancia, a la adolescencia y a la sexualidad.
La VERACIDAD hay que tenerla siempre muy en cuenta: es fundamental asumir que NUNCA SE HA DE ENGAÑAR A LOS HIJOS porque, la frustración, les puede llevar a la pérdida de confianza de difícil restauración. Decir que, a los niños, hay que responder con todo el rigor de la verdad es de repercusión relativa, porque se deben tener en cuenta, tanto la edad cronológica como el nivel madurativo: Una explicación drástica, y/o precoz, puede ser no bien comprendida e incluso resultar contraproducente. Ideal sería establecer concordancia entre la estrategia familiar y la utilizada en los centros educativos para evitar contradicciones y confrontaciones entre compañeros y amigos.
LA ADAPTACIÓN DE LAS RESPUESTAS AL GRADO DE CURIOSIDAD O INTERÉS Y A LA CAPACIDAD DE COMPRENSIÓN DEL NIÑO, ES CRUCIAL: No se pueden establecer reglas concisas respecto a lo que niños desean saber, porque unos muestran preocupación temprana por estas cuestiones y otros más tardíamente; en general, quienes están rodeados de adultos o de hermanos mayores sienten una curiosidad más precoz. De lo que no cabe duda es que, a la totalidad, les “pica el gusanillo” de la sexualidad y si no lo exteriorizan es porque no perciben, en sus padres, capacidad de responderles si, previamente, les han mostrado una actitud evasiva. El «enterarse en la calle» podría toparse, de manera casual o interesada, con una fuente de información mitificada o aberrante, con riesgo de asumir respuestas equivocadas, sesgadas o inadecuadas.
Se detectan casos de niños que, habiendo llevado un curso normal de su inquietud por esta intrigante “aparición” biológica, súbitamente y sin motivo aparente, muestran un pertinaz silencio y/o evasión que podrían relacionarse con «fugas emocionales» por fobia o desinterés que requerirían, con frecuencia, asistencia psicológica.
doctorpoeta

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