Y EL DECORO EMOCIONAL
¡Siempre, siempre, siempre…
Siempre!
Es un adverbio de tiempo,
que todo quiere abarcar
y suele quedarse corto,
sobre todo, en verbo amar.
Pero existen sucedidos
donde hay férrea voluntad
de alcanzar la eternidad,
si lo dicta el sentimiento.
Con muy firme convicción
y lágrimas en dueto,
es sentencia la oración,
enfatizando el adverbio,
repitiéndolo, mil ciento.
Porque, SIEMPRE, si está solo
y, el lenguaje es coloquial,
podría ser que nunca alcance
su semántica ejemplar
porque se ha prostituído,
si no se desea alcanzar.
doctorpoeta
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