Escucho el eco de mi sueño

que me insiste en la inefable profecía:

“La dicha, en la atmósfera, mezclada,

va absorbiendo toda asfixia y polución;

animosa, la vida encaminada,  

al alcance de sonrisas e ilusión;

la justicia se besa con la paz

y, de música de fondo, un villancico

modulado por el coro universal

con zambombas, panderetas, campanillas;

candilejas, mil estrellas encendidas,

un abeto, con pasiones, como atrezo

y, a capella,

una voz, con claridad, sin mascarillas,

que emocione y marque el paso al corazón»…

doctorpoeta

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