
EL GENOMA INCOMPARABLE
El amor es esencia universal, de la que fluye todo un catálogo de efluvios; la peculiaridad del AMOR DE MADRE se sustenta en su inconfundible forma de representación, tan místico y terrenal, como continuo, creciente, inagotable y enjaezado de un aroma peculiar de dulzura, entrega y entusiasmo. La madre ama tanto a su hijo, no sólo por ser parte de su propio ser, también por sentir en él la prolongación de sus propios circuitos existenciales. Su amor va más allá de la contrariedad, de todo sacrificio, incluso aceptando con heroísmo sus reacciones de vileza: Siempre lo amará y encontrará, en su alma, atenuantes, eximentes, e incluso justificación a su agresividad, a su incredulidad y hostilidad; a su rebeldía y engaño; a su menosprecio y a otros muchos desafueros.
Es una constante que, el instinto maternal la lleve a extralimitar su percepción de belleza, bondad y vitalidad.
Con seguridad he dejado en el tintero muchas cosas más, creo que, hasta lo indecible, que definan realmente el «AMOR DE MADRE».
Que nunca falten motivos de felicidad
doctorpoeta
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