
RAJMÁNINOV
Es sábado y, como tal,
la mente se ha de asear;
oír a Rajmáninov,
en un tema colosal,
brinda grandiosa emoción.
Previo a la coda final,
tras virtuoso intercambio,
un violín desconsolado
va dejando de llorar:
Al adagio estremecido,
sigue un bello pizzicato,
dando paso a los arpegios
que, el piano juega ya…
doctorpoeta
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