
La soledad, en acto o en potencia, nunca encontrará una respuesta preclara en las redes sociales, que significarían, nada más que un escabroso recurso, cuyo parecido con la compañía, resultará ser tan sólo una posibilidad tan esnobista y teatral (muchas veces cómica) que, lejos de funcionar, no pasará de ser una manera distante y pobremente afectiva de entablar conexión. Incluso, en la vida familiar, está apareciendo una desviación perniciosa, que pone, progresivamente más distancia entre sus miembros, privándolos de la necesidad de existir en presencia de los demás, de existir al alcance de la mirada de alguien para sentirse conectado, comprendido, apreciado o querido.
La soledad, en compañía podría ser el más abominable de los desprecios y debiera incorporase a la legislación como figura penal.
doctorpoeta
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