FINDE

Las palabras se han callado, aunque se activan por dentro

como el brillo sorprendido de los ojos de aquel gato,

que, mirando hacia la Luna, se ha quedado deslumbrado

por la luz que mueve el faro

y, tras el giro, maúlla.

De momento, la laringe nada expresa,

expectante a la experiencia;

las palabras y suspiros no salen del sentimiento

y las letras bailan sueltas esperando su reclamo

y la trama de algún verso.

Bien que van enrojeciendo

como el fuego del espejo justo enfrente de la cama,

como el peersing de la lengua que reluce placentero

Queda dicho casi todo

cuando te siento en mi cuerpo

y se mezcla la saliva al apretarse los besos…

¡Pero ha de haber refrendo!

doctorpoeta