LA SEXUALIDAD EN LA INFANCIA (Continuación)

Iniciado el segundo semestre de la vida y con ciertas diferencias individuales, en función de la idiosincrasia particular, el bebé va ratificando la vida de relación; adquiere capacidad de percibir a la madre como un ser separado de él mismo; desde la óptica psicológica se podría afirmar que el nacimiento se produce en ese período. Hasta ese momento su sonrisa iba dirigida a cualquier cara que lo mirase de frente; pero ahora, toma concepto de la madre como entidad diferente a todas las demás y sólo le sonríe a ella, mientras que los “extraños”, por el contrario, le provocan malestar y ansiedad, de forma que el alejamiento de ella y la aparición de éstos genera, un dispendio de dinamismo para retener ese “objeto” que se le escapa (libido, para los psicoanalistas).

Antes de comenzar el segundo año, ya no sólo se contenta con  el régimen hambre-comida-tranquilidad, sino que, aparece en sus reacciones psicosomáticas, la dualidad “deseo-satisfacción”  que implica la contrariedad de que el deseo, no puede ser siempre, satisfecho. Introduce el conflicto en su ámbito emocional, poco probable o rápidamente reparado, cuando está la madre, pero, de nuevo, la ausencia, le genera miedo e inseguridad, de frecuencia e intensidad variables en función de la actitud de los cuidadores. Tal sería el origen de la ambivalencia afectiva de las personas en sus relaciones con los demás, con expresiones positivas y negativas, cariñosas y hostiles, afables o agresivas… (Continuará )

Dr. Antonio C. Rodríguez Armenteros.