
LA ADOLESCENCIA
En general, la adolescencia es la etapa de la vida en la que, la existencia, se replantea. Comienza a avistarse el futuro, dejando atrás el interés por los juegos. Familia, religión, estudios y, posiblemente ante todo, la atracción sexual. Frente a esas inquietudes no se suele reaccionar de manera comedida, sino con impensables cambios de talante y de opinión. Unos días creen sentirse como “el rey de la creación” y otros, se identifican como “el más repelente de los mortales” El-la adolescente es un ser que está culminando su fisiología mediante cambios biológicos continuos. Este “sinvivir” orgánico tiene su lógica repercusión psicológica.
¿Tiene la adolescencia límites de edad? Su duración es variable e imprecisa. Los rituales indígenas de iniciación hacen que, el niño-a pase a gozar de todas las prerrogativas del adolescente en pocas horas. En el mundo desarrollado, esta fase, suele durar de ocho a nueve años, desde los once-doce años hasta los dieciocho o diecinueve.
Adolescencia no es lo mismo que pubertad. El adolescente incluye cambios, tanto físicos como psicológicos cuando pasa de la niñez, a la madurez. La pubertad incluye sólo las modificaciones físicas (orgánicas) que transforman la niñez en juventud, coincidente con el funcionamiento de los órganos reproductores.
En la duración de la adolescencia, además de factores individuales, pueden desempeñar los padres, un importante papel. En un ambiente de sobreprotección, se dificulta notablemente la espontaneidad para hacer frente a los avatares de la vida. El retraso en los estudios también contribuye a demorar el paso a la juventud. La presión de la sexualidad alcanza su nivel máximo a los 17 años de edad y la emancipación social se retrasa cada vez más, por lo que la regulación de la vida sexual es difícil y su satisfacción, generadora de conflictos, tramada desde la intriga y menos gratificante. (Continuará)
Dr. Antonio C. Rodríguez Armenteros
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