
A LAS CINCO DE LA TARDE
Hay que esperar, con paciencia,
que esta neblina se aclare
y por ciencia y convicción,
la fiesta no se suspenda.
Al acecho y dando miedo,
fue impostor el desaliento,
viles mentiras, complot
y cornamentas tremendas.
Fuimos hechos pura Esencia;
la Materia nos domina,
despiadada, sin razón
y color negro zaína …
Al despertarme un mugido,
bajo a la arena, con prisa,
me abro paso por la arena
y el toro, lo mato yo.
doctorpoeta, vuelta al ruedo y oreja.
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