
TE PONGAS COMO TE PONGAS
Por penitencia, o castigo,
de mis sueños carecí;
eso me sacó de mí,
y lo peor, sin motivo.
Para estar poco dormido,
prefiero tener desvelo,
pues, inquieto y con ronquidos,
el puteado es ajeno.
Anoche, con un bostezo,
todos mis sueños volvieron;
trepidante, fue, el primero:
Magos, pajes, caramelos,
mi mujer, hijos y nietos,
mas con tanto atolladero,
de golpe, todos se fueron.
Huyeron de mi arrebato,
mi mala cara, mis nervios;
es urgente su regreso
para volver a empezar;
mi llamada, no han oído
y es, para el alma, vital.
Más sereno, he presentido,
suspirando y sin roncar,
que, en grato sueño sumido,
la quietud los ha atraído
cuando toca despertar.
doctorpoeta, ¡vamos, buenos días!
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