
CORDIALIDAD
Apreciar y ser apreciado no deben ser jeringazos emocionales, respondiendo a alguna vivencia puntual: aplausos más o menos efusivos aunque, casi siempre, efímeros. Apreciar y ser apreciado son interacciones del alma que, de manera gradual, van consolidando un hábito irreversible que hace, del aprecio, la mayor necesidad del ser humano.
Antonio C. Rodríguez Armenteros
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