Entiendo del amor:

que los ojos se derritan

al calor de la mirada;

que confinado el ardor,

la fiebre y el resquemor

ruegan que vaya despacio;

que haga visible en el alma

lo que nunca ven los ojos;

que en los besos, en bostezos

y en los “nervios” de las manos,

no vea riesgo de contagio;

que no exija medición

si la entrega es desmedida;

que lleve a la eternidad

aunque, hasta el evo llegar,

hay que traspasar los días;

que se pueda  consumar

en un piso resignado

por un tiempo que pasar

de transcurso no muy  claro;

que, en los sueños,

se reubique

en el tiempo y el espacio…

Lo que nunca entenderé,

que la dicha o la aflicción,

tengan los hilos movidos

por lo que “quiera Dios”

y elucidando  su esencia,

sin sólida conclusión,

ni lógico el argumento,

me aliaré  con la  pasión:

He entendido y tengo a bien,

por  preclara deducción,

que poeta yo me sienta

pues con versos

se alimentan

alma, vida  y corazón.

¡¡¡VAMOS!!!

doctorpoeta