
Y ¿cómo no acordarme de mi madre en este entrañable día? Primero como la mujer ejemplar que fue y segundo como la madre más cariñosa y abnegada; hoy celebraríamos, con júbilo, su onomástica.
¡MADRE!,
¡TE VI EN SUEÑOS!
¡Jo!…¡Qué beso pude darte!
y tanto quise apretarte,
que resucitó tu anhelo:
¡Nada más impresionante!
doctorpoeta
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