El romanticismo me lleva a levitar por el submundo de Jauja donde me inciesan los efluvios de la fascinación. En el mundo, donde es imposible levitar, me agarro desesperado, a los sentimientos, para soportar el zarandeo de las decepciones, a las que me hago tremendamente vulnerable. Pienso que, metafísicamente, soy un “mal acostumbrado”

¡Sabed que lo paso mal!

doctorpoeta

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