¿Podría haber sido yo un deseo deseado? ¡Hay que ver,  qué cosas pienso, taciturno y confinado!

Fui, seguro, muy amado; los quebrantos, azarosos, truculentos,  despiadados; las ganancias, suficientes, sin derroches, “p´al apaño”; los amores, muy fervientes, pues lo percibo en mi gente y en quienes busquen mi lado.

Así pues, ¿no deseado? La respuesta es pertinente, aunque no la tenga a mano, pero la llevo inherente desde que fui amamantado.

doctorpoeta