CONVIVIR

CONFINAMIENTO. CONSEJOS SOBRE CONVIVENCIA FAMILIAR EN ESTAS CIRCUNSTANCIAS EXCEPCIONALES

Las consecuencias puede ser más o menos acusadas, o bien no existir ningún tipo de trastorno; depende, en gran medida, del grado de maduración psicoafectiva que exista en padre, madre o ambos y su capacidad para intervenir en la acomodación del carácter de los niños, directamente relacionada con el espíritu normativo que pueda existir en la vida familiar.
La maduración es un proceso que se va adquiriendo a lo largo de la vida y no sólo la van forjando los años y la experiencia sino también los esfuerzos para entendernos con nosotros mismos y comprender a los que nos rodean. Esto implica, actitudes de autodisciplina de las que fructifica un adecuado estado de autodominio, garantizado por una formación adecuada y un equilibrio emocional estable.
La inmadurez de uno o ambos padres, perjudica gravemente a sus hijos. Hay casos en los que, a pesar de existir una madurez parental consolidada, es imposible evitar la descarga emocional sobre los seres más cercanos y queridos y viceversa, de forma eventual y como consecuencia de algún motivo agudo, inesperado y desequilibrante. En cualquier caso, aunque con peor pronóstico cuando la madurez de los padres no está consolidada, es IMPORTANTE  tener en cuenta lo perjudicial que es para los niños, presenciar constantes peleas entre sus papás, consecuencia directa de reacciones sin control. En permanencias domiciliarias prolongadas, puede aumentar el riesgo de que las discusiones y posiciones encontradas se intensifiquen en frecuencia y alcance. La atmósfera de lucha, amenaza la seguridad del niño, le frena la maduración emocional, le vuelve temeroso y le despiertan respuestas compulsivas, como morderse las uñas, comerse los mocos, mojar la cama, dormir con pesadillas, sonambulismo y fobias a la oscuridad, así como repercusiones posteriores sobre rendimiento escolar, relación y afectividad.

¡MANTENED, POR FAVOR, UNA RELACIÓN AMABLE, ANIMADA, CORDIAL Y PARTICIPATIVA!

Un fuerte abrazo

Dr. Antonio C. Rodríguez Armenteros