
¿Sabes?
Quise, anoche,
hablar con Cristo;
y es cierto que nos fue bien.
El me dijo: ¿qué te pasa?
y, extrañado, contesté
que mis sueños eran tristes,
(pero lo debía saber).
“Tu vida, con celo, sigo
y, de sobra, me la sé:
siempre “viajo” contigo;
pero en materia de sueños,
no he tenido la ocasión,
de acercarme a tu dolor,
porque lo tengo prohibido
por la ley de Protección.
Si cuento con tu permiso,
no dudes de mi interés:
cuando vea que estás dormido,
dichoso te llamaré:
te mostraré un crucifijo…
doctorpoeta
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