
A mi sombra, que esparcida por el manto
del barbecho que se apaga,
van siguiendo mis pisadas por el pasto
y, al compás de un viento bajo,
van bailando, aunque resbalan.
Comparo con la brisa al sol,
cuando mi cuerpo da sombra
por el suelo luminoso;
las pisadas avanzan con cautela,
aunque seguras
y a pasos de vals caminan
por la senda de colores y sonrisas.
Pues, ahora, sigue oscuro;
el agravio he compensado
elevando mi mirada
a favor de un viento alto
que, al ser bajo,
arrancaba a ras de suelo
los anhelos de mi sombra
y, siendo alto…
Junto al brillo de los astros,
llegan sus luces del cielo.
doctorpoeta
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