¡RICAS!

Hay captura de sardinas
por las aguas de Alborán;
Neptuno, enojado, mira
y se deja de faenar.

Avistando el barco huido,
hacia tierra navegar
algo, que brilla, encandila
y estremece a la deidad.

Es allá, por San Cristóbal:

Bajo el humo, viva plata,
joyas de escama y aletas
que las cañas atraviesan
horneándose con ascuas.

Brisa que enjuga el sudor,
bajo sombreros de paja,
torsos de bronce color:
son los Piliquis que asan;

mar de platos, fría cerveza;
doña Josefa reclama:
¡tres espetos, dos de gambas!
Barra y mesas atestadas…

Se complace el dios del mar
y, en su cara, ya hay sonrisas;
¡que no hay en la cristiandad,
unas sardinas más ricas!

Antonio C Rodríguez Armenteros.