DESDE MI ATALAYA

La línea roja de la liberación sexual, radica en el perjuicio. Las prácticas, en respuesta a una demanda biológica espontánea y nítida desde las tendencias homo o heterosexuales, son  saludables y necesarias para la conservación del equilibrio orgánico y emocional de los practicantes, siempre que no generen ni un ápice de perjuicio, en ellos-as o por poderes.

Más delicada sería la catalogación, desde un punto de vista clínico, de la llamada bisexualidad. En mi criterio, la demanda no es a instancias de un mero instinto biológico, que también, sino que la práctica es accionada de manera multifactorial, concurriendo además,  parafernalia, esnobismo y concupiscencia alentadoras de prejuicios (ángeles y demonios) y, por ende de perjuicios. El insigne consejero espiritual Freud lo tuvo bien claro.

Dr. Antonio C. Rodríguez Armenteros