CADA COSA POR SU NOMBRE

El hastío es una carga, tan pesada, que no podría ser sopesada por la poesía; aunque, atorada, su válvula de escape es el bullicio vacío, cuando no el tumulto violento. Es proclive a la resignación y al servilismo; al apocamiento y a la sumisión. Necesita de apoyo terapéutico.

No así, la melancolía, tantas veces musa de belleza y sentimiento; se escuda en el silencioso recato; mantiene la esperanza en la reposición de aquel dulce momento; es activa y luchadora. Tiende a la auto-coordinación.

Puede sentirse alegría cuando alcanzamos una meta, vivimos una experiencia enriquecedora y/o bella, o conseguimos atenuar un malestar que sentíamos. En general la alegría forma parte de las emociones y sensaciones relacionadas con un estado más o menos transitorio o esporádico de bienestar interior.

En cambio la felicidad es una estado emocional mantenido en el tiempo y el espacio de la afectividad; por supuesto que, la alegría es un medio para su alcance.

doctorpoeta