
Me amas, ¡ya lo sé!:
Es amor
que transciende a la dulzura
y tal vez,
pervertido hacia la saña.
Deja, pues
que me escape de tus brazos;
que mis labios se refresquen
de tus besos;
que aligere pronto el daño,
de esa nube tan pesada,
aunque de incienso;
que me bañe
en la luz de la mañana,
para ver, límpida y libre,
mi cara en el espejo.
Es que yo, por tu hechizo,
vivo preso:
Te lo exijo, ¡dame alas!
que volando por el cielo,
en libre rumbo,
planearé sobre el retorno
hacia tu nido,
para atarme a la cadena de tus brazos,
y embriagarme
con el vino de tus besos.
doctorpoeta
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