AFORISMOS DEL CREPUSCULO
Apostado en la baranda, quedé sorprendido por una lluvia de estrellas. Alargué mi brazo, allende los sueños; un astro atrapé, que, guiñaba encendido. Con pasión desperté y por más que luché, al quererlo encontrar, me abatió la ansiedad. Bien, mi alma cegó, o tal vez fue apagón. ¡Cómo no, se paró mi pensar, en que era largo y penoso el camino!
doctorpoeta
Comentarios recientes