Poner distancia es directamente proporcional al empeño compulsivo de que alguien, o algo, no cuente para el postor; su status sería el olvido por el que, en  contexto existencial, el objeto a distanciar, se daría por perdido. 

¿Si el olvido es relativo,

por metedura de pata,

metida hasta el corvejón,

estando dispuesta el alma,

con gusto a rememorar,

el poder de la mirada

podría allanar el camino

para  nueva ensoñación?

La clave radicaría,

no, en aojar y ser aojado,

sino en mirarse y mirar,

con efecto retroactivo:

¡Básica reanimación

que enardece los suspiros!

doctorpoeta.

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.