Ruge, en la noche, el poniente
y la luna se desmarca del desorden.
Abre el cielo,
y me besa el resplandor por todo el
cuerpo
cuando exijo, con vigor,
que se encienda, coincidente,
el alegre bisbiseo de las estrellas.
Ruge, en la noche, el poniente
y la luna se desmarca del desorden.
Abre el cielo,
y me besa el resplandor por todo el
cuerpo
cuando exijo, con vigor,
que se encienda, coincidente,
el alegre bisbiseo de las estrellas.
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