De la misma manera que recalcamos, hablando de la bronquiolitis, que este padecimiento NO ES ASMA, aunque podría ser aviso, en determinadas circunstancias, de la posibilidad de llegar a padecerlo, NO SIEMPRE QUE LOS NIÑOS-AS TENGAN O HAYAN TENIDO PITOS, vamos a catalogarlos como asmáticos:

Las llamadas sibilancias persistentes ATÓPICAS, de condicionamiento genético, que conllevan a la hiperreactividad bronquial y a la cronicidad son definitorias de ASMA GENUINO y requieren seguimiento permanente con el objetivo de reducir, con la mayor garantía posible, el inevitable deterioro broncopulmonar. Hoy se protocolizan terapias bastante alentadoras

Mejor pronóstico tienen los pacientes que presentan sibilancias persistentes NO ATÓPICAS, sin historia de atopia personal y/o familiar. Se inician alrededor del primer año de edad y tienden a desaparecer en la preadolescencia. Suelen presentarse como síntoma de infecciones virales. La función pulmonar puede deteriorarse puntualmente, para después, NORMALIZARSE.

Las denominadas sibilancias TRANSITORIAS, en mi criterio, tampoco deben ser definitorias de ASMA y el riesgo de padecerlas aumenta con el tabaquismo de la embarazada, sexo masculino, prematuridad, contacto con hermanos o asistencia a guardería. Los episodios suelen aparecer antes de cumplir un año de edad (recordemos que la bronquiolitis es subsidiaria del recién nacido y del lactante pequeño) y tienden a desaparecer a los tres años; no existe base genética. La función pulmonar puede verse alterada en las crisis y la actitud terapéutica debe ser proporcional a la frecuencia de aparición y a la intensidad de los síntomas.

Dr. Antonio C. Rodríguez Armenteros