AMABLE CONVERSACIÓN

Un poeta no puede prescindir del mundo mágico de las personas y, mucho menos, olvidarlo, particularmente en tu caso, porque aprecio que tu talante asertivo, desprende magia en una época en la que la discordia es privativa. Tu concepto de Romanticismo surge  porque lo has acoplado a tus planteamientos, pero es exiguo en cuanto a su verdadero significado. Se suele considerar el Romanticismo como la  tendencia o inclinación al amor, su forma de manifestarlo y las actitudes ante él, que también, pero en su concepción más amplia, abarca otros caracteres que podrían confluir todos, total o o parcialmente. ¿Sabías que los románticos, también suelen ser tozudos chovinistas y radicales nacionalistas, seducidos por alcanzar, compulsivamente, lo imposible y que la lógica frustración, les lleva, con mucha frecuencia, a la desesperación, a la distimia e incluso al suicidio?. Mi opinión es que, por inercia, te has planteado, a ti misma, un romanticismo moldeable, meloso y adaptado a tu sentimiento que no deja de ser Romanticismo. Comparto tu opinión de que nadie es paradigmático y mucho menos exclusivista, sino que existen CEREBROS DESPIERTOS, con planteamientos y actitudes personales, independientes, mixtas e intermedias, tal vez susceptibles de leal asesoramiento aunque, lamentablemente también, de intriga, plagio o relegación ( “Podría no ser el mejor, el que antes llegue a la cima”). Es indudable la histórica incorporación de cánones que definen, taxativamente, una tendencia literaria, cultural o social, para diferenciarla de otros movimientos grupales.

Un fuerte abrazo y mis deseos de éxito y cordialidad

Antonio C. Rodríguez Armenteros