Aludiendo a mi derecho a la reflexión hago un alto en mi camino circundando la muralla de Lugo, grandioso e intacto resto arqueológico considerado, por la Unesco, patrimonio de la humanidad. Me mueve a considerar si las murallas pertenecen meramente al legado de la Historia, con sus leyendas heroica o negra, según quién narre y también, si siguen levantándose muros en este tiempo raro donde bien reverbera la acogida pacífica y tolerante o bien se nos cierren estancias de acceso impenetrable.
Concluyo con mi hipótesis: el perjuicio, en todo tiempo, ha recaído sobre el pueblo inocente y servil que, a pecho descubierto, aun soporta las acometidas del sufrimiento, en primera línea, siempre, al servivicio y vasallaje de sea cual fuere el lado y por supuesto, ignorado por los narradores que dan pábulo y honra a la clase dominante, la verdadera culpable, que guarda el botín en su bunker de soberbia.
Que, en los recintos, se encienda esa luz diáfana donde se escuchen al unísono, los latidos de la vida de todos y también de cada cuál, sin tener que rendir cuentas.
@doctorpoeta
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