Nunca es tarde, ni despreciable la ocasión, para APRENDER. Tiene que llegar la invasión de un maldito virus para indicarnos cuales deben ser las directrices de lo que DEBE SER un modelo social aséptico y equitativo, pivotado en la familia y en la reciprocidad de afecto y comprensión. El darse a los demás lleva implícito, por descontado, que los demás te van a dar a ti. EL DARSE A UNO MISMO debe dar paso con rotundidad al YO DOY Y A MÍ ME DAN. Desde aquí mis palabras de aliento y reconocimiento a todos-as mis compañeros sanitarios-as que, no sólo se dejan la piel en el cumplimiento abnegado de su deber, sino que aceptan  de grado su propio sufrimiento para paliar, a corazón abierto, el dolor de los demás.

¡JÓDER, CÓMO OS QUIERO A TODOS! ¡VAMOS QUE ÉSTO ESTÁ “CHUPAO”!

doctorpoeta