
ATRAPADO UN LUCERO
Se oye el canto del gallo
y hoy, me encaro con el sol;
astro soberbio y rotundo
rencoroso y asentado,
que aparta a la dócil Luna
y desperdiga a las estrellas,
con más “aires” que ninguna.
En mi orgásmica del alba,
tan tentadora en el ocio,
apostado en la baranda,
subo al cielo
y lo atraigo a mi terraza;
¡cómo brilla, mi lucero!
Con empeño, lo pretendo
y abierta, extiendo mi mano…
Sólo queda un poco más
y en un impulso, lo atrapo.
Cuando lo voy a acercar,
comienza a pestañear…
El alba lo ha deslumbrado
y luego de salir el sol,
otro día, quedó apagado.
doctorpoeta
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