AMOR VIRGEN EXTRA

CON DENOMINACIÓN DE ORIGEN

En la adolescencia normal y libre, no intoxicada con perversión y promiscuidad (hecho que desgraciadamente va proliferando) la naturaleza, de manera tan maravillosa como sorprendente, mantiene separados los ideales y atractivos del amor, permaneciendo independientes entre sí las esferas psíquicas y el impulso físico. Es el amor platónico, primaveral, idealizado, donde la fantasía limpia, florida, en pasajes alucinantes y en color verde-pradera, pretende la fusión contemplativa entre las almas, sin tiempo ni reparo para teñir el sentimiento de roja pasión. Sólo, júbilo y mucho orgullo por el alcance, son las manifestaciones «orgásmicas» que despierta el inocente escarceo del «zasca» de intentar coger esa anhelada y distante mano que, sin duda, va a acercarse, sin ninguna oposición; transcendental momento donde se comparte la sensación de haber conquistado el mundo.

DELICIOSA SABIDURIA DE LAS LEYES DE LA VIDA.

Antonio C. Rodríguez Armenteros.