
Poderoso el argumento
de tu esfuerzo colosal
para, mi alma, recebar
tras aquel rebosamiento.
Más debacles, ya, no espero
tras reparar aquel mal.
Y atrincherado en tu pecho,
reverdece la esperanza
cuando me miran tus ojos
que, a mirártelos, me lanzan…
doctorpoeta
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