MÁS BIEN PERVERSIÓN

Mi decepción y escepticismo hacia la a política se va cronificando día a día.  En una sociedad libre, que proclame airadamente la convivencia colectiva, debe ser un quehacer, una ciencia o un arte con el DEBER de los actores de conseguir el bien común, cuyo acceso peatonal se haría franqueable mediante la acción razonable, ética y participativa. Desde mi óptica de ciudadano sufridor, llego a la conclusión que el acceso al BIEN es  prioritario, exclusivista  y asequible sólo para contadas posiciones de privilegio donde se incluyen las ocupadas, por cierto con blindaje,  por quienes tienen que implicarse en asumir ese deber.

Falta magnanimidad, calidad y altura de miras y sobran personalismos, intereses e intrigas.

La tribal falta de respeto entre sus ¿señorías?, creo que antítesis demoledora de lo que significa el término POLÍTICA, nos salpica a todos los ciudadanos, cual boñiga arrojadiza. 

 Antonio C. Rodríguez Armenteros