Esta mañana, en el orto,
me desperté confortado;
intercambié mi pijama
con un atuendo liviano
y tras meterme un bocata
y un expreso, bien colado,
me entrometí en la algarada
con la ilusión de un muchacho,
que se entrena con mancuernas.
De la muerte se desmarca,
con decisión y con garra,
para estar bien preparado
y pasar, hoy día, de largo…
¡A ver qué pasa mañana!
doctorpoeta
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