
No te acerques a mi orilla,
¡piérdete con la marea!
A la arena, ¡no te acerques,
que, mis lágrimas, no veas!.
Márchate, sirenita
no lo dudes y aletea
que, mi playa no desea
infectar con viento impuro,
la brisa de tu leyenda.
De yodo y salitre ungida,
sirenita, nunca vuelvas;
que, mi playa, te reseca,
te humaniza y te lacera.
¡Que te secuestra del mito
y de Neptuno, te aleja!
¡que el caballito de mar,
que, en tu cortejo, cabalga,
encabritado, protesta!
¡Nunca huyas, sirenita,
de tus aguas cristalinas!
que tu reino, no es de arena;
de nácar, es tu sitial
y de coral, son tus gemas.
En el drama de tu ausencia,
en mi barca vagaré,
a merced de la deriva,
y mis ojos, vendaré,
para buscarte y no verte…
¡Nunca vengas a mi arena!
doctorpoeta
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