Es mi miedo,
que me lleva a suplicarte.
Mi mirada busca alzarse
hacia el consuelo:

¿Dónde estás, que tu cuerpo ya no siento?
¡Pudo ser que lo ocultara mi recelo!

Tal vacío no se llena con anhelos
y mis manos,
se pierden de encontrarte.

Tu desdén,
fue muy violento en la quimera…

Y al fin despiertos,
las caricias y el abrazo,
se reencuentran.

doctorpoeta

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