Reclama la cadencia,

el oído avieso

de vértigo, acúfenos,

teniente a sones viejos…

Un suspiro se oye cerca,

y arrima su distancia

al oído que va abriendo:

acordes de rapsodia,

adagios, sortilegio,

embrujo que renueva

Y es, tan sólo eso,

lo que enciende la existencia:

¡la friega de cadencia

a aquel oído avieso!

doctorpoeta

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.