
CREAR PROBLEMAS DONDE NO LOS HAY está siendo una vil estrategia (política, social, económica, laboral, etc.) con la pretensión de encubrir los realmente creados, casi siempre peliagudos, para que salga a escena el «encantador de serpientes» o “adalid de la solución” (trilerismo institucional). Es una de las formas más zafias de protagonismo, últimamente muy utilizada, por cuánto resulta eficaz.
“Tragarse” estas triquiñuelas, urdidas por el sujeto seductor, está íntimamente relacionado con el déficit de capacidad discriminativa del objeto a seducir. Es necesario pensar en la posibilidad real de estas actitudes-trampa y reducirlas lo antes posible: la solución pasaría por la aplicación, sine qua non, de un antídoto estructural: elevar la capacidad de análisis (educación) a las potenciales víctimas de esta forma “remilgada” de estafar para así destapar, con argumentos, el tarro maloliente de la canalla.
doctorpoeta
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