
¿PSICASTENIA? ¡NUNCA MÁS!
Las pandemias, otros desastres naturales, así como otras formas de toxicidad social y económica, incluida la nefasta acción política, provocan mimetismo existencial hacia el nihilismo y el abstencionismo que, por el entramado de la impotencia y de la resignación, se extienden de manera exponencial; su cronificación conduce al bloqueo de los resortes de reacción: afirmar, negar, decidir, vivir; existe pasividad y pérdida de la capacidad de discriminar el bien del mal, lo afectivo de lo efectivo, lo mejor de lo peor, lo normal de lo anormal, así como posicionamiento con argumentos inexplicables. Actúa como si se tratara de una forma de narcosis incidental de la personalidad, susceptible de moldeamiento por ciertos tacticismos advenedizos; a juicio del que suscribe, viejo rockero de la salud, la situación infecciosa que respiramos, además, se está viendo contaminada por una forma de histeria colectiva, propiciada, tanto por el auténtico desbarajuste en las estrategias como por un equivocado planteamiento en la transmisión mediática, conducente al colapso del sistema asistencial. Eliminar, de la información, tanta parafernalia propagandista, contribuiría a rescatar el equilibrio funcional.
También aparecen actitudes “paralizantes” , aunque de manera aguda, como reacción mental a situaciones de enfermedad grave (incurable), desengaños, frustraciones, acoso y otros abusos, familias y/o grupos de perversión, etc.
Tan importante como la profilaxis de la causa, debe considerarse como una urgencia vital, competencia de Salud Pública, la aplicación de terapias organizadas: la reparación existencial, es esencial para el «engrase» del motor social.
doctorpoeta (Le dirán catastrofista, pero el brindis va por quienes la sufren, una gran mayoría desesperada)
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