EPIFANÍA (MOSTRARSE)
Diente de
Oro, el pirata,
no ha regresado del mar;
pacientes esperaremos
pues, seguro, volverá.
Viaja,
escoltando a los Magos
detrás del catamarán,
cargadito de regalos
hacia Buen Puerto llegar.
Justo
acá, donde habitamos
gente sana y ejemplar,
con anhelo esperamos,
a, los barcos, atracar.
Han
de repartir la carga
en justicia e igualdad:
equilibrio en la balanza;
ni a unos menos, ni a otros más.
Seguro,
traerán tesoros
que han podido requisar
a quienes, con malos modos,
planearon saquear:
piedras
finas, esmeraldas,
gargantillas de coral,
las barbas de una ballena,
la tinta de un calamar,
leyendas
de magia y hadas,
mil batallas en el mar,
y soldaditos de plomo,
que pudieron rescatar.
Los
pajes se daban prisa
a tanto desembarcar:
mil juguetes, fruslerías
y lotes que preparar.
Los
Reyes, ya en los camellos,
después de desembarcar,
el oro más fino y bello
al Niño REY, llevarán;
Incienso fluyendo al Cielo
cuando a DIOS, hay que adorar
y
mirra de embalsamar
porque, el Niño,
HOMBRE se ha hecho,
para morir por la Paz.
Antonio C. Rodríguez Armenteros


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