
HIPNOSIS
Amainada,
como la brisa inestable,
mi mirada va rolando
hacia tu orilla:
no tan fija y penetrable,
ni implorante, ni sumisa
como ayer,
que mi temple era apocado y
moldeable.
Hoy mi sueño, aunque frugal,
es dulce, sin pesadillas
y te evito al porfiarme.
De tu hipnosis me despierto
y de mi valor, no adjuro,
pero el ardid de tu imán
vuelve a sumirme en tu trance.
e, ineludible, me atrae.
Soy tu siervo irrevocable
e, hipnotizado, me entrego,
que es un dogma mi obsesión,
rito es mi devoción
y mi credo es adorarte
doctorpoeta.
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