
DEVENIR
Viajo en el tiempo perdido;
la fuga de ilusión unta el camino
aunque sigo la marcha sin derrape;
intermitente, claudica
y encarama, por la inercia,
mi destino.
Renuncio a avanzar por las hojas
de la historia,
cuyo valor facial de la verdad,
infama por sesgado y peculiar:
Enaltece a adalides,
laureados por odiar,
en odiseas que alardean
de su holocausto;
a batallas con fechas de gloria,
que inhuman, con premura,
sin resquicio y sin reclamo,
sangre y honra;
a la clase dominante, en cada
tramo,
ocultando que el vasallo,
por oteros de suplicio y de miseria,
sin escudo y sin retorno,
van reptando por las zarzas
de la tierra;
a la verdad, moldeada si interesa,
con patraña, tan taimada
y tan bien puesta,
que, a la postre, tan ufana
se presenta
como hazaña paradigma de pureza.
Y, ahora me paro,
a la sombra del presente;
en un tris, este momento ya es pasado;
al instante, se evapora lo logrado,
y me ofrece recostarme,
nuevamente.
Me encamina al porvenir,
lo ya andado,
que se acerca, impenitente,
hacia mi encuentro:
Peregrino callado, taciturno,
esperando del destino,
un algo incierto;
enhebrando tantos hilos retorcidos,
va zurciendo los anhelos,
con empeño
y los golpes, tantas veces recibidos,
los sutura con aguante y con
lamentos.
Su proclama va arrostrando
por vorágine agitada;
busca un lapso de solaz,
un reflejo cristalino
un acorde, entre el estruendo;
y, en el remanso encontrado,
al amparo del silencio,
titubea,
¡porque no tiene tan claro
si ha ganado algo de tiempo!.
doctorpoeta.
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