AFORISMO DEL CREPÚSCULO
Apostado en la baranda, quedé sorprendido por una lluvia de estrellas. Alargué mi brazo, allende los sueños; un astro atrapé, que, guiñaba aturdido. Con pasión desperté y por más que luché, al quererlo animar, me abatió la ansiedad. Bien pudo ser que…
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