AFORISMO DEL CREPÚSCULO


Apostado en la baranda, quedé sorprendido por una lluvia de estrellas. Alargué mi brazo, allende los sueños; un astro atrapé, que, guiñaba aturdido. Con pasión desperté y por más que luché, al quererlo animar, me abatió la ansiedad. Bien pudo ser que mi alma cegó, o tal vez fue el apagón. ¿Cómo no se paró mi prestancia, a pensar, que era largo y penoso el camino?

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Doctor Poeta

Compromiso esencial

La poesía como moneda de cambio

Sensibilizado con quienes más sufren el hambre y la injusticia — especialmente los niños y niñas del Tercer Mundo —, doctorpoeta ofrece su obra a cambio de un donativo libre y voluntario.

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